domingo, 8 de mayo de 2016

Sadiq Khan, el musulmán que se convirtió en alcalde de Londres



En medio de un clima de rechazo a la comunidad musulmana, por la llegada masiva de migrantes, la falta de medidas para promover su integración y la amenaza del terrorismo islámico, Sadiq Khan, un hombre hijo de inmigrantes de Pakistán se convirtió en el alcalde de Londres. El hecho, que parecía casi imposible por la cantidad de ataques verbales que sufrió durante la campaña debido a su origen musulmán, es inédito en la capital británica y es el segundo caso en una gran capital europea: en 2009, la holandesa Róterdam quedó en manos del marroquí-holandés Ahmed Aboutaleb.

Durante la campaña, el primer ministro, David Cameron, y el candidato conservador Zac Goldsmith insistieron en presentar a Khan como alguien con vínculos extremistas musulmanes. Pero la estrategia les jugó en contra y hoy Londres, la joya de la corona de las elecciones del jueves en Gran Bretaña, tiene un alcalde que profesa el islam.

Sadiq Khan nació en Londres en 1970, en el hospital St. George (Tooting, sur de la ciudad). Su familia salió de Pakistán buscando un futuro mejor para sus ocho hijos —siete niños y una niña—. Sehrun, papá del hoy alcalde, trabajó durante 25 años como conductor de bus. “Mis dos padres trabajaban. Mi mamá era ama de casa y costurera, y tan pronto como pude trabajé en la construcción”, recordaba recientemente Khan en un reportaje en El Español.com.


Fue a una escuela pública y estudió derecho en la Universidad de North London, hoy conocida como la London Metropolitan University, considerada una de las peores universidades del Reino Unido. “Todos mis hermanos fueron a la universidad”, contó a la prensa británica.

Desde 2005 es parlamentario de Tooting, la circunscripción en donde se crió. En mayo de 2015 anunció su intención de presentarse como candidato a la Alcaldía de Londres, una candidatura por la que pocos apostaban. Pero Khan se impuso a Tessa Jowell, la popular exministra para los Juegos Olímpicos, gracias a una campaña que enfatizó los valores liberales del laborismo. En septiembre de 2015 se anunció oficialmente su candidatura. Su oposición a la guerra de Irak (2003) lo hizo merecedor del apoyo de los principales sindicatos del país y el de sus colegas.

Cuando le gritan “paki bastard” (bastardo paquistaní), un insulto muy frecuente contra la comunidad musulmana, él responde: “Soy londinense, soy británico, soy inglés, soy de origen asiático, tengo herencia pakistaní, soy padre, soy esposo, soy fan del Liverpool, soy laborista y soy musulmán”.

Desde hace unos años, Londres mira con más recelo a los inmigrantes, especialmente los musulmanes. De acuerdo con las estadísticas de la Policía Metropolitana (PM), la comunidad musulmana en Londres ha sufrido 70 % más ataques islamófobos que en 2014. Las cifras hablan de 816 actos de xenofobia registrados hasta julio de 2015, pues organizaciones de derechos humanos señalan que hay pocas denuncias.

A pesar de eso se impuso, de acuerdo con los analistas, porque los londinenses están cansados de vivir en una ciudad cada vez más cara y difícil. “Voté a Khan para detener el aumento del precio del transporte y los recortes de las ayudas sociales”, le dijo a Efe Ziaur Rahman, un camarero de un restaurante del barrio Vauxhall, quien llegó de Bangladés hace diez años.

Sadiq Kahn manejará desde su cargo un millonario presupuesto, que incluye áreas de vivienda, planeación, cultura y transporte; incluso tendrá más poderes, convirtiéndose en uno de los políticos con mayor responsabilidad en Europa. “Lo mejor de esta ciudad es que puedes ser un londinense de cualquier confesión o de ninguna, y aquí hacemos algo más que tolerarnos: nos respetamos, nos recibimos con los brazos abiertos”, aseguró.

En el mercado londinense de Whitechapel, en el popular y multiétnico East End, Frank Rogers, un barrendero de 56 años aseguró que sus principales inquietudes son “el transporte, la vivienda, mantener los servicios públicos vitales y vigilar la inmigración”. Rogers no apoyó a Khan, pero no le parece mal: “Es musulmán, pero eso es sólo su religión. Estoy seguro de que es capaz de abordar esos problemas”, agregó. “Lo que importa es lo que haga, no se trata de tener un alcalde musulmán sino de tener al tipo ideal”, agregó.

No faltará oposición. Verónica Moran, de 66 años, aseguró: “En Londres ya nadie habla inglés, esta ciudad está atestada, no se puede conseguir vivienda, hemos perdido nuestra cultura y la gente ya ni hace fila para el autobús”.

AG

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